Coaching para emprendedores (I): ¿Cuál es mi visión?

Llevo tiempo observando y analizando cuáles son los hábitos y características de comportamiento que comparten los emprendedores exitosos que conozco y que han conseguido tener éxito con sus proyectos o al montar un negocio. Con “tener éxito” no me refiero, por supuesto, a que no hayan tenido que afrontar situaciones en las que las cosas no han salido como esperaban, sino que han sido capaces de aprender de esos errores y seguir adelante con resiliencia. Tampoco me refiero con este concepto a que hayan conseguido ingresos muy altos rentabilizar su inversión en poco tiempo. Más bien, considero que el emprendedor excelente es aquel que ha sido capaz de llevar a cabo su sueño, desarrollar su proyecto empresarial y encontrar un equilibrio entre hacer lo que le apasiona y que ese proyecto sea sostenible en el tiempo.

En ese sentido, he detectado diez hábitos que identifican a estos emprendedores exitosos y que me gustaría explicar en los próximos posts. El primero de ellos es la capacidad de estar apasionado con su visión. No me atrevería a decir que esta característica es la más importante de todas, pero sí creo que sin ella no se pueden sostener las demás.

El emprendedor excelente tiene una visión que se convierte en el motor de su proyecto, su “leit motiv”. Normalmente esa visión tiene que ver con hacer cosas que al emprendedor le encanta hacer, o que se le dan muy bien. Es decir, son destrezas, habilidades, o fortalezas en las que destaca de forma natural. Cuando las realiza parece que el tiempo se detiene, tiene una “sensación de fluidez”, (libro “La sensación de fluidez”, de Juan Carlos Cubeiro).

Unida a esta destreza, el emprendedor excelente es además, visionario, tiene proactividad. El emprendedor consigue definir cuál es su objetivo, dónde quiere estar en el futuro y esa determinación va a hacer que encuentre su motivación interna para emprender. Una vez que ha definido su visión de forma clara la motivación es más fácil de mantener.

Creo que esto tiene relación con la frase de Nietzsche:

Quién tiene un ‘porqué’ para vivir, encontrará casi siempre el ‘cómo’

Esta frase fue citada además por el eminente neurólogo y psiquiatra austríaco, Viktor Frankl, fundador de la logoterapia, en su libro “El hombre en busca de sentido”. Frankl sobrevivió desde 1942 hasta 1945 en varios campos de concentración nazis, incluidos Auschwitz y Dachau y observó el comportamiento de los prisioneros, llegando a la conclusión de que aquéllos que conseguían soportar mejor las dificultades y superarlas eran los que tenían una meta más clara, una visión y un sentido a su existencia. Salvando las distancias, ésta visión del emprendedor es la que consigue motivarle en su camino y ayudarle a sobreponerse a las dificultades que tiene que afrontar.

Reflexiones:

¿Cuál es tu porqué? ¿Qué te gustaría conseguir? ¿Cuál es la motivación que te impulsa a actuar? ¿Está esa visión alineada con tus valores en tu vida? ¿Y con el tiempo real que dedicas a cada área de tu vida en tu día a día?

2 Comments

  1. Totalmente de acuerdo en que es cuestión de actitud. Y lo fundamental amar lo que haces. Y no culpar a todo lo que te rodea cuando algo te sale mal. Hay que pararse a pensar y reflexionar…. ¿ a ver… en qué estoy fallando ? Y así es como vas encontrando el cómo… es duro pero merece la pena

    • Gracias por tu aportación, Cristina. En mi opinión, respecto a lo que planteas, consiste en pasar de ser una “víctima” de las circunstancias, del entorno, o de los demás a pasar a ser “protagonista” de tu vida, de tus decisiones.. lo cual implica responsabilidad, y, como tú dices, no es fácil, es una actitud valiente y responsable.. Tú eres el responsable de tu vida.. Desde luego, yo también creo que merece la pena 😉

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