En defensa de la felicidad: ¿existe la fuente de la felicidad?

En defensa de la felicidad ¿Existe la fuente de la felicidad? ¿Podemos ser realmente felices? Hoy quiero recomendaros un libro que me ha resultado una lectura muy inspiradora: Mattieu Ricard, En defensa de la felicidad”. ¡Cuántas veces buscamos fuera de nosotros precisamente esa fuente de felicidad que todos tenemos dentro y que es un tesoro inmenso del que a veces no somos conscientes!

En defensa de la felicidad: un tratado de la felicidad

Me gustaría resaltar algunas reflexiones sobre ‘En defensa de la felicidad’ que considero de especial relevancia:

  • En el budismo, el término “sukha” designa un estado de bienestar que nace de una mente excepcionalmente sana y serena. Es una cualidad que sostiene e impregna cada experiencia, cada comportamiento, que abarca todas las alegrías y todos los pesares, una felicidad tan profunda que “nada puede alterarla, como esas extensiones de agua en calma bajo la tormenta”. Es, asimismo, un estado de sabiduría, liberada de los venenos mentales, y de conocimiento, libre de ceguera sobre la verdadera naturaleza de las cosas. Sukha está estrechamente vinculado a la comprensión de la manera en la que funciona nuestra mente y depende de nuestra forma de interpretar el mundo pues, si bien es difícil cambiar éste, en cambio es posible transformar la manera de percibirlo. Sukha, al contrario que el placer, nace del interior. No está ligado a la acción, es un “estado de ser”, un profundo equilibrio emocional fruto de una comprensión sutil del funcionamiento de la mente.
  • Lo contrario de sukha se expresa mediante el término sánscrito “dukha”, traducido generalmente como sufrimiento, desgracia o, de un modo más preciso, “malestar”. No define una simple sensación desagradable, sino que refleja una vulnerabilidad fundamental al sufrimiento que puede llegar hasta la aversión a la vida, el sentimiento de que no vale la pena vivir porque nos resulta imposible encontrarle un sentido a la vida.
  • La verdadera felicidad procede de una bondad esencial que desea de todo corazón que cada persona encuentre sentido a su existencia. La finalidad de la existencia es esa plenitud de todos los instantes acompañada de un amor por todos los seres y no ese amor individualista que la sociedad actual nos inculca permanentemente.
  • El término tibetano “gom”, que generalmente traducimos por “meditación, significa más exactamente “familiarización”. La meditación no consiste sólo en sentarse tranquilamente a la sombra de un árbol y relajarse para disfrutar de un respiro de las actividades cotidianas, sino en familiarizarse con una nueva visión de las cosas, una nueva forma de gestionar los pensamientos, de percibir a los seres y el mundo de los fenómenos.
  • En terminología budista, la práctica contemplativa budista consiste en “reconocer “ una emoción justo en el momento en que aparece, “comprender” que no es sino un pensamiento desprovisto de existencia propia y “dejar que se desenmarañe” de forma espontánea, lo que evitará la cascada de reacciones que provoca habitualmente.

La libertad interior permite saborear la sencillez límpida del momento presente, libre del pasado y del futuro.

En defensa de la felicidad: aprendiendo de las experiencias vividas

Liberarse de la invasión de los recuerdos del pasado no significa que seamos incapaces de extraer enseñanzas útiles de las experiencias vividas. Liberarse del temor respecto al futuro no implica que seamos incapaces de abordar el porvenir con lucidez, sino que no nos dejamos arrastrar hacia tormentos inútiles.

Para el hombre activo, el tiempo de oro es el que le permite crear, construir, realizar, dedicarse al bien de los demás y al desarrollo de su propia existencia. En cuanto al contemplativo, el tiempo le permite mirar con lucidez dentro de sí mismo para iluminar su mundo interior y encontrar la esencia de la vida.

El tiempo de oro es el que, pese a la aparente inacción, permite disfrutar plenamente del momento presente.

En defensa de la felicidad es un libro muy recomendable. La felicidad nunca viene sola y hay que buscarla, perseguirla. Está dentro de todos nosotros. ¿Quieres ser feliz? 

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