El líder y la comunicación

Los buenos líderes entienden la importancia de la comunicación efectiva entre ellos y los miembros de su equipo. Un líder debe poder expresar claramente lo que se necesita dentro de una organización y poder escuchar de forma empática cuando los demás le transmiten información. Además, idealmente, el líder se esforzará en saber comprender más allá de las palabras, intentando prestar atención a la comunicación no verbal para entender motivaciones y emociones de su equipo.

En su comunicación juega un papel crucial la escucha empática, (el ponerse en el “lugar del otro”). Para ello intenta contener la emisión de juicios y el interrumpir o terminar las frases. Intenta hacer que la otra persona se sienta importante y lo hace de forma sincera.

El líder sabe escuchar con atención. Alienta siempre a los colaboradores a plantear soluciones, ideas, alternativas, es decir, a encontrar las respuestas por sí mismos, en vez de estar preocupado en darles la solución.

Es claro en la forma de definir su mensaje, explica el “qué/cómo/cuándo/dónde” y comprueba que se ha entendido.

Para dar reconocimiento el líder suele realizar los elogios en público. Habla con naturalidad, de corazón. Utiliza un lenguaje positivo y deja a la persona sintiéndose bien consigo misma.

Cuando corrige comportamientos intenta elegir un momento adecuado y en privado. Es concreto, aclarando qué se debe mejorar y porqué y hablando de hechos concretos, no de rasgos de personalidad. Refuerza al mismo tiempo comportamientos positivos y finaliza implicando a la persona en la mejora.

Reflexionando…

¿Cuál es mi estilo de comunicación? ¿Cómo me aseguro de que mis mensajes se comprenden? ¿Con qué frecuencia reconozco el buen trabajo de los miembros de mi equipo? ¿Cómo acostumbro a realizar las críticas? ¿Cómo puedo desarrollar mi empatía en la comunicación con mi equipo? ¿Cómo puedo utilizar un lenguaje más positivo? ¿Qué aspectos quiero mejorar en mi comunicación? ¿Cómo puedo hacerlo?

2 Comments

    • Es cierto, todos conocemos ejemplos de “jefes” que no son líderes,.. tan sólo se escudan en la autoridad formal que les da el nombre de su puesto.. El problema es que así no fomentan la implicación, compromiso y entusiasmo en sus equipos, ¿verdad?

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