El poder del mindfulness

¿Qué es el mindfulness? Este concepto que se está escuchando con tanta frecuencia últimamente significa sencillamente “atención plena”, es decir, tomar conciencia de la experiencia presente, con aceptación. Se ha demostrado que este “darse cuenta” es un factor clave en la curación emocional.

Es decir, el desarrollar una actitud de aceptación hacia las emociones que experimentamos, (miedo, ira, tristeza, alegría, alivio, aburrimiento, amor) y el transferirlo a nuestro día a día nos hace estar mejor. La atención plena tiende a centrarse en la experiencia de una persona, habitualmente una sensación, un pensamiento o un sentimiento.

Para tomar contacto con este concepto me gustaría recomendar el libro de Christopher Germer, “El poder del mindfulness”, del cual destacaría algunas ideas principales:

La base del mindfulness consiste en establecer, a través de la meditación, una nueva relación con el dolor y el placer. Podemos aprender a estar en calma en medio del dolor y podemos dejar que el placer llegue y luego desaparezca de forma natural. Esto es la serenidad. Podemos incluso aprender a abrazar tanto el dolor como el placer, viviendo de ese modo cada momento plenamente. Eso es la alegría. Aprender cómo pasar algún tiempo con dolor es esencial para alcanzar la felicidad personal.

El dolor es inevitable; el sufrimiento es opcional. Parece que cuanto más intenso es el dolor emocional, más sufrimos obsesionándonos, culpándonos y sintiendo nuestras limitaciones. Pero la buena noticia es que podemos hacer algo con ello, podemos aprender a aceptar ese dolor para poderlo “soltar”.

La atención plena es consciencia momento a momento. Es saber lo que estás experimentando mientras lo experimentas. Es prestar atención a la corriente de nuestras percepciones y no a nuestra interpretación de ellas. Eso hace que cada momento sea fresco y vivo y estemos atentos a nuestros sentidos.

La atención plena es saber dónde está nuestra mente en cada momento y dirigir nuestra atención de manera hábil.
Para ello la mente necesita un ancla. El ancla más común para recuperar la atención y tomar consciencia del momento presente es la respiración.

Es importante también el “saborear”, referido a la capacidad de atender a las experiencias positivas en la propia vida, apreciarlas e incrementarlas. Saborear es amabilidad con uno mismo.

También es importante descubrir cuáles son nuestros valores y compromisos fundamentales. Viviremos mejor si perseguimos deliberadamente lo que tiene más sentido para nosotros cuando afrontamos los obstáculos que van surgiendo con atención plena y aceptación.

Reflexiones:
¿Te permites disfrutar de un cumplido? ¿Te has deleitado últimamente ofreciéndote una comida magnífica? ¿Te permites reir sonoramente cuando eres feliz? ¿Crees que está bien sentirse orgulloso de los logros? ¿Te rodeas de amigos que saben cómo disfrutar de sí mismos?

¿Cuáles son tus compromisos centrales? ¿Qué quieres que signifique tu vida? ¿Cuáles son tus expectativas básicas en cuanto a salud, riqueza, trabajo, amor y espiritualidad? ¿Cuál es el “hilo rojo” que recorre y da sentido a tu vida?

Bibliografía recomendada:
“Aprender a practicar mindfulness”, de Vicente Simón.
“La pura conciencia de ser”, de Ken Wilber.
“Recibe un fuerte abrazo”, de Thich Nhat Hanh.
“La práctica de la atención plena”, de Jon Kabat-Zinn.

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