La gestión del talento

Hoy, más que que nunca, se hace prioritaria la necesidad de gestionar de forma eficiente el talento en las empresas, para ser capaces de diferenciarse y sobresalir. Las empresas que no cuidan su talento se arriesgan a quedarse en el camino, en estos momentos donde la diferencia entre las empresas que sobreviven y las que no lo hacen radica no sólo en cómo son capaces de anticiparse a los cambios sino, además, de provocarlos.

“El talento es la capacidad que los profesionales ponen en práctica para obtener resultados excepcionales de manera estable en el tiempo, unida al compromiso por conseguirlos”.

Hace años bastaba con tener capacidad de adaptación, pero ahora se hace necesario unir la ventaja competitiva de la “tecnología” con el talento comprometido de los equipos. Es decir, las empresas innovadoras, (que consiguen detectar necesidades antes de que el consumidor se dé cuenta incluso de que las tiene) son las empresas que consiguen crear tendencias. Actualmente, estos activos intangibles pueden representar hasta el 80% del valor de muchas empresas.

Esto requiere las reflexiones necesarias para gestionar el talento en la empresa: ¿Cómo nos ayuda el talento a diferenciarnos? ¿Cuál es la situación (oferta y demanda) del talento que necesitamos en nuestro mercado geográfico? ¿Y en nuestro sector? ¿Cómo influye en la gestión de nuestros colaboradores? ¿Hay algún tipo de puesto/perfil que necesitamos con urgencia? ¿Cómo debemos enfocar la gestión teniendo en cuenta las características y estructura de la organización? ¿Dónde está el talento que necesitamos?

Si nuestra organización compite en mercados muy desarrollados, actividades con alto grado de especialización y entornos muy cambiantes la gestión del talento es una prioridad. Hay que prestar especial atención al tipo y tamaño de empresa. No consiste en implantar programas de desarrollo de empresas más grandes en cualquier empresa, sino en adaptar las acciones a las necesidades de nuestra organización, consiguiendo un equilibrio coherente entre la estrategia, los programas de desarrollo, el sistema de compensación, los planes de carrera y las expectativas generadas en los profesionales.

La gestión del talento se convierte en una clave estratégica, que se define en varias etapas:

1)      Identificación: ¿Cómo se identifica el talento, tanto fuera como dentro de la organización? ¿Cómo buscamos el talento adecuado para cada misión? ¿Cómo se evalúa? ¿Qué acciones se realizan para gestionar el potencial?

2)      Selección: ¿Existe una definición clara del talento en nuestra organización? ¿Cómo se realiza la planificación y dimensionamiento de equipos? ¿Cuáles son las competencias clave en nuestra organización? ¿Y para cada puesto crítico?

3)      Desarrollo: ¿Cómo se facilita la movilidad a nivel horizontal, vertical y/o transversal? ¿Qué objetivos se persiguen con cada programa de desarrollo? ¿Cómo medimos esos resultados a corto y a largo plazo?

4)      Fidelización: ¿Qué políticas llevamos a cabo que generan compromiso e implicación? ¿Cómo conseguimos renovar el ciclo de aprendizaje, ilusión y motivación de nuestro talento?

Una vez que tengamos claras estas premisas para decidir con quién y cómo jugamos, podremos definir el plan de acción estratégico del talento y conseguir el mejor equipo  para poder ganar la partida.

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