Poder sin límites (II): Las siete creencias de los triunfadores

Como sabemos, la programación neurolingüística, (PNL) es el estudio de cómo el lenguaje, tanto verbal como no verbal, afecta a nuestro sistema nervioso. Estudia cómo los individuos se comunican consigo mismos de tal manera que originan estados de óptima disponibilidad de sus recursos, y por tanto crean el mayor número posible de opciones de comportamiento.

Según Anthony Robbins (“Poder sin límites”), las tres formas de acción mental y física que guardan una relación directa con la calidad de los resultados que obtenemos son:

i. El sistema de creencias: lo que una persona cree o juzga factible determina en gran medida lo que es capaz de hacer o no.

ii. La sintaxis mental: es el modo en el que organizamos nuestros pensamientos.

iii. La fisiología: la vinculación que existe entre el cuerpo y la mente, (la manera de respirar, las posturas y actitudes corporales, las expresiones faciales y los movimientos determinan el estado en que nos encontramos).

El estado neurofisiológico en el que nos encontramos es de suma importancia. Hay estados que potencian (la confianza, el amor, la seguridad interior, la alegría…) que liberan fuentes inagotables de poder personal. Hay otros estados que paralizan (la confusión, la depresión, el miedo, la angustia, la tristeza…) y que nos dejan sin potencia. Comprender nuestro estado es clave para comprender el cambio y para alcanzar la excelencia.

Nuestra conducta es el resultado del estado en el que nos encontramos. Si el comportamiento es consecuencia del estado en el que nos encontramos, ¿quién crea el estado en que nos hallamos? Por un lado, es debido a nuestras representaciones internas, y, por otro, a nuestras condiciones fisiológicas y el empleo que hagamos de ellas.

Puesto que no sabemos cómo son las cosas “en realidad”, sino cómo nos las representamos a nosotros mismos… ¿Por qué no elegir representárnoslas de manera que aumenten las posiblidades nuestras y de otros, en vez de crear limitaciones? La clave para conseguirlo con éxito es la gestión de nuestra memoria: la formación de representaciones que habitualmente crean los estados de mayor potenciación para el individuo.

Otra clave importante es la fe. La fe franquea las puertas a las excelencia. Una creencia comunica una orden directa al sistema nervioso, cuando uno cree que algo es verdadero, literalmente se pone en un estado tal como si lo fuese. La fé nos ayuda a obtener de nosotros mismos los recursos más profundos y a dirigirlos en sentido favorable al objetivo buscado.

El camino hacia el triunfo puede describirse así: saber adónde quiere uno ir, emprender la acción, ver qué resultados obtiene y mostrarse flexible para cambiar, hasta alcanzar el éxito.

Robbins define las siete creencias de los triunfadores de esta forma:

i. Todo ocurre por un motivo y razón y todo puede servirnos

ii. No hay fracasos, sólo hay resultados.

iii. Asumir la responsabilidad, pase lo que pase: cada uno de nosotros somos responsables de mover nuestro mundo.

iv. No es necesario entender de todo para poder servirse de todo.

v. Nuestros mayores recursos son los recursos humanos. Los individuos excelentes tienen un sentido de tremendo respeto y aprecio hacia las personas, poseen espíritu de equipo, de la unidad y de los objetivos comunes.

vi. El trabajo es un juego.

vii. No hay éxito duradero sin una entrega personal.

Y tú: ¿Qué te dices a ti mismo cuando las cosas no salen como quieres? ¿Cuál es tu compromiso con lo que quieres conseguir? ¿Qué aprendizaje has sacado de tus experiencias profesionales o personales? ¿A qué actividad te entregas con total dedicación?

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