La inteligencia emocional: qué es y para qué sirve

La inteligencia emocional agrupa al conjunto de habilidades psicológicas que permiten apreciar y expresar de manera equilibrada nuestras propias emociones, entender las de los demás y utilizar esta información para guiar nuestra forma de pensar y nuestro comportamiento.

Fue en 1983 cuando Howard Gardner trató, en su libro “Inteligencias múltiples: la teoría en la práctica”, el concepto de inteligencias múltiples, distintas y semi-independientes.

La inteligencia emocional y las inteligencias múltiples

Gardner planteaba los siguientes siete tipos de inteligencias múltiples:

Inteligencia Intelectual

  • Lingüística
  • Espacial
  • Musical
  • Corporal
  • Lógico-matemática

Inteligencia emocional y para qué sirve

  • Intrapersonal
  • Interpersonal

La inteligencia emocional determina cómo nos relacionamos con nosotros mismos (inteligencia intrapersonal) y con los demás (inteligencia interpersonal).
Tiene en cuenta las actitudes, los sentimientos y engloba habilidades como: el control de los impulsos, la autoconciencia, la automotivación, la confianza, el entusiasmo, la empatía, etc.

Años más tarde, en 1995, fue Daniel Goleman, con sus investigaciones y su libro “Inteligencia Emocional” quien cuestionó el valor de la inteligencia racional y del coeficiente intelectual como predictores de éxito en la vida.

Hoy en día, todos conocemos casos de personas que no han tenido buenos resultados académicos o que no son brillantes en su inteligencia matemática o lingüística, por ejemplo (que son aquéllas que más se valoran todavía en muchos colegios), pero que han cosechado grandes éxitos en la vida, (si entendemos por éxito el ser feliz haciendo lo que te gusta y se te da bien).

La inteligencia emocional se puede desarrollar

Contribuye de forma muy importante en ese éxito la capacidad de las personas de tener una alta inteligencia emocional. La buena noticia a este respecto es que la inteligencia emocional se puede desarrollar. Se trata de competencias que todos tenemos de serie, en mayor o menor medida, pero que al tomar conciencia del nivel que poseemos podemos elegir desarrollarlas y mejorarlas. Depende en gran medida de nosotros.

El desarrollo de la inteligencia emocional implica en primer lugar la toma de conciencia, es decir, observar, reconocer y comprender nuestras propias emociones y los mecanismos internos que nos llevan a ellas y, en segundo lugar, saber gestionarlas, esto es, expresarlas o controlarlas según lo que consideremos más adecuado en cada momento o situación. De igual forma, una vez que somos capaces de gestionarnos de forma eficaz nosotros mismos, (inteligencia intrapersonal), podremos desarrollar también la compresión de las emociones de los demás y su gestión.

En los siguientes posts iremos analizando cada uno de los grupos y planteando ejercicios para poder desarrollar las competencias sobre la inteligencia emocional.

Fuentes:

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