¡Sí, puedes!

Me gustaría recomendar en esta ocasión el libro de Alejandro Suárez Sánchez Ocaña, “¡Sí, puedes!”, en el que el autor hace reflexiones muy interesantes sobre cómo emprender un proceso de cambio. Ahí van algunas ideas:

Si no te gusta algo.. ¡cámbialo! Podemos mejorar cualquier elemento de nuestro entorno si somos nosotros mismos quienes mejoramos con el cambio. Por mucho entusiasmo que sientas, también debes suscitar un cambio en lo que haces para obtener mejores resultados. En primer lugar, se necesita perspectiva y análisis. Se trata de abstraerse y buscar un nuevo enfoque desde el que contemplar la situación con más objetividad y desde un nuevo ángulo, dejar de estar en el centro del problema. En segundo lugar: disciplina y tenacidad.

¿Cuáles son las fases en ese proceso de transformación?

1. Pasión: haz lo que te apasiona, encuentra tu motivación.

2. Ideas: prueba sin rubor, mira hacia delante y trata de innovar.

3. Foco: se específico en tus objetivos, fíjate un plan y cúmplelo.

4. Inspira e inspírate: rodéate de gente positiva, cuestiónalo todo y que te cuestionen.

5. Ley de los pequeños pasos: ¿qué puedo hacer HOY para avanzar un pasito en mi objetivo?

6. Desarrolla empatía, haz un esfuerzo por comprender otros puntos de vista, otras ideas, eso te enriquecerá y te ayudará a pensar en alternativas.

7. Positividad: el secreto del optimismo es que tú eliges siempre. Puedes escoger estar de buen humor. Cuando te sucede algo malo tienes dos opciones: ser una víctima o aprender de ello. Tú eliges cómo vivir tu vida.

8. Innova y prueba sin miedo a equivocarte, atrévete, asume riesgos y aprende de cada experiencia.

9. Forja tu equipo: la clave consiste en escoger las personas adecuadas para la tarea, no necesariamente a los mejores. En este sentido, además del compromiso resulta esencial la motivación.

10. Evoluciona: transformación constante.

Para ser feliz hay que definir un horizonte propio y avanzar hacia él con determinación.
Hay dos grandes momentos en la vida de cualquier persona. El día en que nace y el día en que descubre “para qué”

Y tú…¿has descubierto ya tu “para qué”?

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