Teamfeeling: la magia de los equipos

He leído un libro apasionante de un buen amigo y coach, José Juan Agudo Pereira, que me gustaría recomendaros. José Juan es un alpinista y explorador del mundo, como él mismo se define y es un experto en coaching de equipos. Su libro “Teamfeeling” trata sobre la gestión de equipos, destacando aprendizajes basados en su propia experiencia de ascensión al monte McKinley, (es el pico más alto de Norte América, 6.194 metros). Según José Juan, la experiencia de funcionar de forma satisfactoria con un grupo de personas es una especie de estado alquímico que se da cuando interactúan durante un cierto tiempo una serie de elementos.

Teamfeeling: la gestión de equipos

José Juan desglosa la estrategia de la gestión de equipos en cinco aspectos:

Planificar sin miedo

Las personas, como individuos, tenemos nuestros límites y cometemos errores, pero un equipo comprometido y con confianza en el objetivo marcado es un sistema elástico que permite compensar los fallos individuales.

La confianza en el equipo es una de las claves fundamentales de éxito. La confianza se nutre del respeto y de la admiración.

El factor aprendizaje entre compañeros, (“Claves de equipos innovadores en las empresas”, Adrian Gostick y Chester Elton), es un ingrediente para hacer que los equipos evolucionen, innoven y progresen en aquello que se traen entre manos.

Además, facilitar un ambiente de confianza requiere un tiempo para comprobar que se puede estar seguro compartiendo cierto planteamientos personales, miedos, inquietudes, ilusiones o desacuerdos.

Calibrar la meta

Clarificar el objetivo que da sentido a un equipo es tan vital como convivir con unos niveles de confianza y admiración razonables, pero esto requiere tiempo y recursos.

Hay que invertir tiempo en diseñar y planificar el resultado final de lo que se persigue y que eso sea dominio y competencia de todos.

Emociones

Es importante fijarse en cómo el mundo de las emociones necesita ser gestionado en un equipo, ya que unos a otros nos provocamos y contagiamos continuamente emociones.

En este sentido, se necesita del diálogo abierto para la salud emocional de un equipo y el desempeño de un equipo nace de su calidad conversacional cuando están reunidos sus miembros.

Conversaciones 

Es importante encontrar un equilibrio entre las dinámicas calientes o discusiones, (“efecto ping-pong”, hablo desde mí hacia los demás, yo te expongo, tú me expones y nos calibramos) y las dinámicas frías o diálogos (hablo desde mí para tí, te pregunto y quedo abierto a dejarme influir por tu opinión, no me defiendo ni me cierro).

El diálogo es apertura, supone escucha profunda y es caldo de cultivo para la innovación y el progreso del equipo.

Alma de team player

Ningún sistema se sostiene si siempre son los mismos los que dan y los mismos los que reciben, debe existir un equilibrio entre dar y recibir.

A medida que fijamos metas y reconocemos y celebramos el mérito cuando se alcanzan el equipo y las personas se van haciendo maduros en cuanto a su autopercepción, se va fraguando el espíritu ganador.

Teamfeeling: reflexiones para la gestión de equipos

Para concluir, os dejo con unas reflexiones para hacer en equipo:
¿Cómo fomentar en mi equipo un espacio para hablar de expectativas, sensaciones, miedos o compartir nuestros éxitos?
¿Qué has aprendido de tus compañeros últimamente?
¿Cuál es nuestra misión, lo que da sentido a nuestra existencia como equipo?
¿Dónde queremos vernos en un plazo de tiempo como equipo?
¿Qué estados emocionales favorecen más el avance hacia la meta declarada? ¿Cuáles lo dificultan?
¿Qué tipo de conversaciones predominan en tu equipo?
¿Cuál es el logro más importante que hemos alcanzado juntos?

No dejéis de leer este magnífico libro “Teamfeeling” sobre la gestión de equipos, de José Juan Agudo, que podéis aplicar a la gestión de vuestros equipos de trabajo. Muy recomendable 🙂

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