Entrevista a David Gilling: La ética como pilar fundamental en el coaching ejecutivo

Entrevista a David Gilling, coordinador del Comité de Ética de AECOP

Esta semana quiero compartir con vosotros una nueva entrevista, en este caso una entrevista a David Gilling. La ética es un pilar fundamental en el ejercicio del coaching ejecutivo. Me gustaría compartir con vosotros en esta ocasión las reflexiones y la conversación que mantuve con David Gilling, coordinador del Comité de Ética en Aecop, (Asociación Española de Coaching Ejecutivo). Espero que la disfrutéis y os resulte de interés 🙂

David Gilling es Director de PS|CO (Psicología|Coaching). Es licenciado en Psicología y Maestro en Psicología Clínica por la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México). Con el apoyo del ITESM-CEM (Instituto Tecnológico y Estudios Superiores de Monterrey- Campus Estado de México) y como miembro de la Escuela de Negocios de esta institución realizó una tesis doctoral en la Universitat de Valencia en el campo de la ética empresarial.

Además de su experiencia como profesor universitario y psicoterapeuta desde principios de los años ochenta, en los últimos 20 años David se ha especializado en el campo del desarrollo organizacional como consultor, formador y coach de equipos de trabajo en distintas ramas del entorno empresarial, ONG’s y organismos públicos de México y España. Actualmente es el Coordinador del Comité Ético de Aecop.).

Entrevista a David Gilling

P: ¿Qué dirías que es la ética empresarial y, sobre todo, para qué nos sirve?
R: La ética empresarial consiste en el descubrimiento y aplicación de los principios, valores y normas compartidos con una sociedad pluralista. Esto quiere decir que la sociedad tiene unos valores éticos, que son trasladados al ámbito de la empresa. Podemos decir que se tienen principios como la libertad, la igualdad, el respeto, y éstos los adaptamos al ámbito empresarial. En un país como España podemos decir, por ejemplo, que el principio de la “igualdad” es un principio socialmente reconocido, se reconoce en la sociedad, por lo tanto, la empresa lleva este principio a su ética y les da la seguridad a los que están involucrados con ella, (no sólo a los empleados, sino también a los clientes, proveedores, es decir, a todos sus stakeholders), que ese principio lo van a respetar. Aquí entramos en el para qué sirve. La ética empresarial implica que la empresa respeta estos principios empresariales generales y además agrega los suyos, (es decir, los que tienen que ver con sus productos o servicios, o con las situaciones específicas de cómo trata a sus clientes, por ejemplo), entonces la empresa debe tener en cuenta esto también para cada categoría, (valores y normas).

P: ¿A qué te refieres con esas categorías o niveles?
R: Los principios son universales y los valores son la forma en la que ese principio se aplica a esa empresa. Es como un ecualizador: el principio es la frecuencia, el valor es cómo lo ajustas y la norma es cómo específicamente esa empresa entiende ese principio. La norma es como una regla de cómo la empresa entiende ese principio de forma concreta. El código ético que va a construir una empresa supone, por ejemplo, que si llega un proveedor o un cliente, van a entender que ésa es la forma en la que la empresa va a comportarse y observarán si la empresa es coherente con eso que dice. Por tanto, ese código ético ayuda a la empresa a tener una marca, a fortalecer el concepto de marca, a dar prestigio a que la empresa tenga una marca.

P: ¿Éste sería uno de los motivos por los que ahora parece que está tan de moda o se escucha tanto a las empresas hablar de ética?
R: Esto se ha estado analizando últimamente mucho, pero la razón fundamental es que ahora somos todos más visibles y por eso la ética empresarial es más importante. Hace 40 años no se conocía tanto si una empresa era ética o no. Ahora ya no se puede ocultar, hay mayor visibilidad y atención a la responsabilidad social, hay normas ecológicas, leyes que si no se cumplen se denuncia y se señala públicamente. No sólo para las grandes marcas o empresas, también para el bar de la esquina. Para eso nos sirve la ética ahora, la estamos viendo por todos los lados y es un código de comportamiento.

La ética es esencial para convivir

P: ¿Qué diferencia existe entre ese código ético y la moralidad? ¿Es lo mismo?
R: En el lenguaje coloquial trae varios sentidos y el que más nos duele es el de la “doble moral”. En el sentido teórico no tendría que haber diferencia entre la ética y la moralidad. La moral empresarial está restringida al interior de la empresa, está en su cultura, tiene que ver con sus normas y sus valores. En teoría tendría que estar alineado con la ética empresarial. Pero cuando hablamos de moralidad es porque hay “doble moral”, porque hay zonas oscuras donde se dice una cosa y se hace otra. La moralidad debe estar alineada con la ética.

Sigue la entrevista a David Gilling

P: Como comentas, la ética en la empresa supone unos códigos de conducta, con sus proveedores, clientes, empleados, su entorno… Pero, ¿con qué frecuencia ocurre actualmente que ese código ético no coincide con el comportamiento real de esa empresa y sólo se tiene como imagen externa?
R: Creo que es importante que sepamos que hoy en día la forma de comportarse de una empresa va a depender de la forma en que la concibe quien la dirige, quien la hace nacer. Si en su concepción hay buenas intenciones la empresa se va ver impregnada con esas buenas intenciones y lo va a compartir con sus empleados. Pero cuando una empresa no está enfocada a esto también se nota. Los códigos éticos suelen nacer de dos formas. Una forma es que el empresario toma el sentir de lo que está pasando y les invita a todos a construir el código ético. La otra forma es que el empresario paga para que unos consultores “le hagan” el código ético, sin sentirlo, sin creerlo y después lo “imponen” a los trabajadores. No quieren escuchar a sus empleados, ni compartirlo con ellos, sino que quieren pasar el “trámite” porque se lo exigen por temas de calidad, por ejemplo. La diferencia estriba en si es algo que nace de nosotros, que queremos y en lo que creemos, o es algo que vivimos como una obligación y que lo sentimos como una imposición y lo vamos a imponer a su vez a los equipos. Yo creo que hoy en día, felizmente, cada vez más empresas comprenden que el crear los códigos éticos implica involucrar a sus empleados. En la primera opción el comité ético funciona para acompañar y orientar en el buen hacer. En la segunda opción el comité ético simplemente tiene un papel de sancionador. Son dos polos opuestos y ambas tendencias existen actualmente.

P: En una Asociación como Aecop, en opinión de David Gilling, ¿cómo de importante es que exista este Código ético para ser aplicado en el ejercicio del coaching ejecutivo?
R: Creo que hemos de aclarar que el código nació de una consulta, se preguntó durante unos dos años y medio qué querían los coaches asociados que fuera ese código y además es algo vivo, puede modificarse. Por otro lado siempre tenemos una alternativa de trabajar con aspectos que sentimos que nosotros no estamos respetando. Si vemos que cumplimos con el código ético y estamos alineados estamos trabajando bien, es una forma de compartir en nuestra comunidad un “bien hacer”. Si un día te equivocas, comentes un error, lo importante es que te descuenta y corrijas ese compartimento. Lo más importante es que cada uno tome conciencia de lo que he fallado y que lo corrija. Te pongo un ejemplo: imagínate que has aceptado un proceso de acompañamiento en el que creías que podías realizarlo y conforme vas haciendo el proceso te das cuenta de que es más complejo de lo que creías al principio y de que tienes que llamar a otro coach o a otros coaches, pero no lo haces, pensando “yo puedo, yo lo hago solo mejor”. Te engañas a ti mismo/a pensando que puedes, quizás por no tener presupuesto, o por falta de humildad, orgullo, etc. y de repente tienes un gran lío y el cliente descontento. En esa autocrítica reflexionas y te das cuenta de que podrías haberlo parado pero no lo hiciste. Ésa es la reflexión y el aprendizaje que el código ético te invita a hacer, (principio de humildad, profesionalidad, etc).

P: ¿Cuáles son los principios del código ético de Aecop?
R: Son cuatro: respeto, confianza, compromiso y profesionalidad. Son los cuatro pilares fundamentales. El respeto es algo básico, por supuesto, en nuestra profesión. Dentro de la confianza están después valores como la confidencialidad, la forma en la que tratamos la información, por ejemplo. El compromiso implica que lo que prometa lo voy a cumplir. En la profesionalidad nos comprometemos a mantenernos formados, a conocer bien las técnicas y herramientas que empleamos.
Después hay seis valores: dignidad, integridad, honradez, seguridad, diálogo y confiabilidad. Estos valores resultan de especificar un poco más las 4 columnas anteriores y todos son muy importantes.

P: David, en Aecop existe un Código ético, un Código deontológico y un Manual de buenas prácticas, ¿cuál es la diferencia entre ellos?
R: El Código ético está orientado a marcarnos nuestra forma de actuar personal, cada coach de Aecop asume que va a respetar esto para sí mismo y todos lo compartimos. El Código deontológico es donde cuidamos entre todos las acciones para darle prestigio a la profesión, es con lo que entre todos vamos manejando el “buen hacer” en la disciplina del coaching. La deontología está orientada a que cada profesional de cada área, no vea sólo por sí mismo sino también por su gremio, es como cuidamos a nuestro gremio. Te pongo un ejemplo dentro de ese código deontológico, donde se pueden encontrar, por ejemplo, las pautas sobre cómo manejar los convenios con los coachees o clientes. Eso no quiere decir que demos el formato del acuerdo, sino que se ofrecen los principios que en líneas generales debe tener un contrato y se ven los criterios con los que se debe construir ese acuerdo. Esos formatos concretos, por ejemplo, ya formarían parte de lo que es el Manual de buenas prácticas. Actualmente estamos trabajando en ese Manual, para hacerlo más concreto y práctico, para que pueda orientar sobre cómo se han resuelto en la práctica casos y situaciones concretas.

P: ¿Cómo debemos actuar siendo éticamente responsables ante el ejercicio de malas prácticas en nuestra profesión?
R: Creo que a veces ante esas situaciones puede ser que no nos atrevamos a comunicarlas, porque pensamos que es una denuncia. Pero debemos verlo como una fuente de análisis y reflexión y ver qué debate se genera a propósito de esas situaciones para sacar el aprendizaje. Por ejemplo, cuando un coach para la promoción de su trabajo utiliza la marca de clientes con los que ha trabajado, por ejemplo, y se presenta como “coach” de esas empresas, eso, por ejemplo, si la empresa no te ha autorizado, es algo que no se puede hacer. Esto es una mala praxis, tal vez sencilla, aparentemente, pero si lo piensas se está vulnerando el principio de confidencialidad y discreción ante la información del cliente. Hay diversos grados de mala praxis, dependiendo de la intención. Si ha sido, por ejemplo, una omisión, un despiste, no prestar atención, sería la menor escala de “mala intención” y en el otro extremo estaría el realizar una acción siendo plenamente consciente de los resultados y consecuencias de mi acto y con la intención de dañar al otro.

P: David Gilling, ¿cuáles son los siguientes pasos respecto a la ética en el coaching ejecutivo?
R: Hay todavía un largo camino que vamos construyendo poco a poco. Estamos en el camino de tomar conciencia de que la ética es algo que nos sirve, que nos ayuda en el día a día a través de reflexionar sobre nuestras prácticas. Esta reflexión nos va a llevar un tiempo. Esto en lo que solemos hacer en las supervisiones de coaching. Esta práctica nos lleva a reflexionar con autocrítica y cuestionarnos varios temas, entre ellos la ética. Que cada vez que reflexionamos sobre el porqué hacemos cada paso pensemos cuáles son los principios y valores que nos han llevado a tomar la decisión de actuar de la forma en la que lo hemos hecho. Y si identificamos una mala praxis en nuestras acciones que aprendamos para no volver a repetirlo y seguir en nuestro camino de evolución y transformación y evolución como coaches.

David Gilling, coordinador del Comité de Ética de AECOP

P: ¿Qué más te gustaría añadir o comentar sobre lo que estamos hablando?
R: La idea de que es factible tener una ética sin moral. Es una reflexión a la que me llevó mi maestra, Adela Cortina, con una frase de Kant que ahora la tengo presente, “la ética no es la moral, hasta en un pueblo de demonios hay ética”. La ética nos viene bien para poder convivir. Esto es lo esencial que me gustaría que nos quedásemos, la ética es esencial para convivir.

Y tú, ¿qué opinas de estas ideas que aporta la entrevista a David Gilling? ¿Qué comentarios te gustaría aportar?

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