incertidumbre

¿Conoces qué es la gestión de la incertidumbre? ¿Sabías que una de las habilidades más potentes para liderar hoy en día en los entornos cambiantes que nos rodean no es tener todas las respuestas, sino saber desenvolverte cuando nada está claro?

Hoy trataremos la competencia intrapersonal de Gestión de la Incertidumbre. Es la capacidad de mantener claridad para tomar decisiones y para pasar a la acción cuando no se tienen todas las respuestas. Implica gestionarse a uno mismo de forma adecuada para responder a la incertidumbre de la forma más efectiva posible.

El cambio, la incertidumbre

En el mundo actual lo constante es el cambio. No podemos eliminar la incertidumbre, pero sí podemos aprender a convivir con ella y a saber gestionarla. Si no lo hacemos bien, el miedo nos paraliza, nuestras decisiones se vuelven impulsivas y además, contagiamos ese miedo al equipo, que entra en modo alerta y se produce el caos. Pero si desarrollas esta competencia, te conviertes en alguien adaptable, confiable y estratégico.

Está relacionada con otras competencias vistas anteriormente, como el autoconocimiento y el autocontrol, la adaptabilidad, el pensamiento crítico, la resiliencia y la toma de decisiones bajo presión.

¿CÓMO IR DESARROLLANDO UNA BUENA GESTIÓN DE LA INCERTIDUMBRE?

Incrementar mi autoconocimiento y autocontrol

Necesitamos entender cómo funcionan mis patrones emocionales y mis patrones de pensamiento ante las situaciones de riesgo y/o incertidumbre. En muchas ocasiones, cuando aparece la incertidumbre, sentimos miedo (nos avisa de una posible “amenaza a la supervivencia”) y el cerebro activa el “modo supervivencia”, desencadenando normalmente una de estas 3 respuestas automáticas: lucha, huida o bloqueo. En ese momento es muy importante darme cuenta de esa reacción, y reconocer ese miedo y el mensaje que me está transmitiendo, así como la intención positiva de ese mensaje, que es protegerme. Necesito identificar que estoy en “modo reacción”, no en “modo reflexión”. Para poder pasar a ese “modo reflexión” y poder pensar con claridad, (desde la corteza prefrontal, cerebro analítico-racional), necesito disminuir la intensidad de esa emoción.

Ejemplos de técnicas

  • Practica la respiración diafragmática, durante 2-3 minutos, que te permitirá reducir el cortisol y activar el sistema parasimpático.
  • Date tiempo/espacio antes de reaccionar y hazte preguntas para calmar la mente y poner foco como:
    • ¿Qué está bajo mi control ahora?
    • ¿Sobre qué factores puedo influir yo?
  • Desarrolla tu conciencia sobre tu resiliencia: Realiza un registro diario por escrito de las situaciones en las que has necesitado adaptarte ante un cambio o una situación imprevista. Reflexiona:

¿Qué incertidumbre enfrenté hoy?

¿Cómo reaccioné? ¿Qué comportamiento positivo mostré ante la situación?

¿Qué otro comportamiento podría hacer de forma diferente en una ocasión similar?

Este hábito fortalece tu capacidad de respuesta y reduce impulsividad.

Facilita esta competencia en tu equipo

La incertidumbre compartida se gestiona mejor en equipo. Es importante que el equipo tome conciencia de que no se tienen tenemos todas las respuestas, pero que hay un plan.

Ejercicio para practicar con tu equipo:

  • Analizad juntos los imprevistos o situaciones de riesgo/incertidumbre que han sucedido en el último mes/trimestre.
  • ¿Cómo se ha sentido el equipo ante esas situaciones? ¿Qué emociones surgieron en las diferentes etapas?
  • ¿Qué reacciones del equipo fueron positivas y ayudaron a gestionar de forma adecuada la situación?
  • ¿Qué otros comportamientos se podrían haber hecho de forma diferente para adaptarse a ese riesgo/incertidumbre?
  • ¿Cuáles son los aprendizajes que extrae el equipo?
  • ¿Cómo se podría haber apoyado más a los miembros del equipo ante esa circunstancia?
  • ¿A qué se compromete el equipo en la próxima situación de incertidumbre que afronte?

“Acuérdate de seguir desarrollando tu talento para alcanzar tu mejor versión”