¿Qué es la Valentía y cómo desarrollarla en la empresa?

¿Qué es la valentía?

La Valentía es una competencia de la inteligencia intrapersonal que consiste en la capacidad para pasar a la acción y emprender algo, una vez tomada la decisión de llevarlo a cabo. Es la habilidad para afrontar y gestionar los propios miedos de forma que impulsen a la acción y consecución de los objetivos propuestos.

Está relacionada por tanto con la capacidad de análisis, la toma de decisiones y la orientación a resultados. A nivel de comunicación implica también el comunicar con firmeza y decisión las opiniones, emociones y sentimientos de forma clara y asertiva.

 

¿Tienes valentía?

Tomar la decisión de “intentar” hacer algo. Dar el primer paso tomar la situación como una oportunidad de aprendizaje. Para ello es importante pensar cómo consideramos el “fracaso”, si entendemos como fracaso el “no tener los resultados deseados”.

Si lo vemos coma una experiencia que nos permite aprender o como una incapacidad o menos valía personal o profesional. Implica el aprender a gestionar el miedo a “no ser lo suficientemente bueno” si no sale como deseo. Dejar espacio para equivocarme, aprender y ampliar mi potencial de crecimiento.

La valentía se diferencia de la temeridad en que supone la asunción de riesgos medidos, se analizan los posibles escenarios, pero sin que un exceso de análisis paralice la acción cuando ya se ha tomado la decisión.

Valiente no es el que no siente miedo, sino el que conquista sus temores, Nelson Mandela.

¿CÓMO IR ENTRENANDO MI VALENTÍA?

• Elige un reto o proyecto importante para ti que quieres llevar a cabo y estás posponiendo. Te invito a que sigas estas fases:

1. Analiza qué te puede ayudar a conseguirlo de tus recursos

Recursos (internos y externos) y también cuáles son los frenos y los obstáculos que estás encontrando.

Realiza un análisis DAFO de esa situación, (Debilidades/ Amenazas/ Fortalezas/ Oportunidades). Las debilidades y fortalezas tienen que ver con los aspectos internos, (recursos que tienes y de los que careces) y las amenazas y oportunidades con los aspectos externos, (situaciones negativas y positivas del contexto externo que te pueden frenar o impulsar).

2. Revisa tu “narrativa interna”

Es decir, ¿Cómo quieres interpretar el resultado de tu acción?

Si te das cuenta que para ti el hecho de que no salga el resultado esperado al primer intento para ti significa fracaso, o menor valía personal o profesional, cambia esa connotación negativa por otra que te dé más fuerza e impulso.

Por ejemplo, pensar que es un aprendizaje, que vas a saber más sobre la situación y tener más conocimiento y experiencia que te va a acercar más a tu objetivo. Eso hará que desdramatices la situación y rebajes tu nivel de exigencia propia con el resultado.

El que no salga todo perfecto al primer intento dejará de ser tan “grave” y te darás cuenta de que el escenario no es tan negativo.

Para ello piensa, ¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Cuáles son las consecuencias del peor escenario?

3. Elige fecha y pasa a la acción

Una vez que hayas decidido lo que quieres hacer ponle fecha a tu primera “pequeña acción”. Es preferible equivocarse “rápido y barato”.

Elige un paso que pueda corregirse y cuyo impacto sea lo más asequible posible, que puedas afrontar la pérdida que pudiera suponer.

¿Qué primer pequeño paso sí quieres hacer? ¿Qué fecha te quieres proponer para llevarlo a cabo?

Cuando hayas decidido esa acción y fecha no le des más vueltas. Ya no te plantees cambios, simplemente hazlo, prueba, ¡inténtalo!

4. Después de tu acción observa y valora los resultados

¿Qué has conseguido? ¿Cómo te has sentido? ¿De qué te has dado cuenta? ¿Cuál es el siguiente paso que quieres llevar a cabo?

• Decir lo que quieres decir de forma asertiva.

Decirlo de forma positiva, no callar tu opinión. Confrontar a quien tengas que confrontar para ello. Elige la primera situación (sencilla, primer pequeño paso que quieras hacer) en la que vas a empezar a practicar.

Comunica con mensajes claros, concisos, sin juicios, sino expresando desde tu opinión y desde tu experiencia y decisiones. Explica de forma objetiva lo que quieres plantear.

Comunica como te gustaría que te lo dijesen a ti, con una intención positiva, cuidando tu lenguaje y con amabilidad hacia la persona.

Prepara lo que vas a decir, cuál es tu propósito y cómo lo vas a decir. Imagina tu conversación, cómo va a ser tu lenguaje corporal, tu tono de voy, volumen, y piensa en positivo.

Una vez que te hayas preparado elige el momento y simplemente, ¡hazlo!

Una vez que lo hayas decidido no vuelvas a pensar ni darle vueltas, simplemente hazlo y no lo pospongas.

Y tú, ¿Qué reflexiones te gustaría compartir que te sugiere esta competencia de valentía?

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